Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Solo me resta terminar esta visita que se prolonga demasiado. ¿Qué tenéis en común conmigo? Nos separa un abismo. Quisiera, sin embargo, deciros aún otra cosa: es inútil, lo sé, pero a mi pesar me sale del alma. Haré por vos todo lo que sea posible en el mundo, lo mismo que por todos los que améis. Si mi posición fuera otra y me lo permitiera, me sacrificarÃa con placer por vos y por los vuestros. Recordad bien mis palabras, pensad en ellas alguna vez, y estad convencida de que serÃa capaz de encontrar una voluntad impetuosa para consumar un sacrificio que pudiera seros útil. Llegará un dÃa, y no tardará, en que nuevos lazos, más poderosos y más suaves, os atarán al hogar del que seréis la alegrÃa y os harán la vida más preciosa. Entonces, Lucie, cuando el rostro de un padre venturoso se incline sobre el vuestro, y vuestras hermosas facciones se vean retratadas en el hijo a quien acariciaréis con vuestra sonrisa, no olvidéis que existe un hombre que darÃa su vida por salvar la vida de alguien a quien améis.
Carton se despidió, la bendijo por última vez, abrió la puerta y se alejó.