Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades El viajero se despertaba estremecido y bajaba el cristal para volver a la realidad al contacto con la lluvia y la niebla que le humedecÃan la frente y las mejillas. Pero, hasta con los ojos abiertos hacia el cielo encapotado y el resplandor trémulo de los faroles y el vallado del camino, veÃa en el campo las mismas formas que le perseguÃan dentro del coche. La Banca Tellsone real, los negocios reales del dÃa anterior, los subterráneos reales del edificio, la carta real que habÃa recibido y la respuesta real que habÃa dado a Jerry… estaba todo ahà fuera. Y entre la niebla se alzaba un lÃvido espectro a quien volvÃa a preguntar:
—¿Cuántos años hace que estáis enterrado?
—Dieciocho.
—¿Estáis contento de volver a vivir?
—No lo sé.
Y cavaba, cavaba, cavaba la tierra hasta que uno de los viajeros, con un movimiento de impaciencia, le dijo con enojo:
—Cerrad esa ventanilla.
Y, volviendo a sujetar el brazo a la correa, se preguntaba quiénes podrÃan ser sus compañeros de viaje, y de conjetura en conjetura volvÃa a encontrar en las dos masas dormidas la Banca Tellsone y el espectro de ojos hundidos, y preguntaba:
—¿Cuántos años hace que estáis enterrado?
—Dieciocho.