Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Aquella noche y muchas otras noches se vio, al resplandor de los incendios, a muchos funcionarios menos afortunados que el señor Gabelle colgados en las mismas calles que los habían visto nacer y crecer; y hubo también campesinos y villanos, menos afortunados que nuestro caminero y sus amigos, que fueron perseguidos por la tropa y ahorcados. Pero los hombres que se dirigían al norte, al sur, al este, al oeste, seguían su camino con paso inflexible, y el fuego prendía todas las noches, y las llamas devoraban los castillos. Ningún funcionario, a despecho de todas las matemáticas, habría podido calcular la altura de las horcas que se convertirían en el agua capaz de apagar el incendio.