Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Era la autoridad local: un funcionario tÃmido, acompañado de tres patriotas con gorro rojo que, con la pipa en la boca, se sentaron sin cumplidos en la cama del viajero.
—Emigrado —dijo el funcionario—, os mando a ParÃs bajo escolta.
—Precisamente mi mayor deseo consiste en llegar a ParÃs, ciudadanos, pero no necesito la escolta.
—¡Silencio! —gritó uno de los hombres con el gorro rojo, golpeando la cama con la culata del fusil—. ¡Calla, aristócrata!
—Como dice este buen patriota —añadió el funcionario—, sois un aristócrata y por eso necesitáis una escolta, y vos la pagaréis.
—Me someto, porque no tengo libertad para elegir —respondió Darnay.
—¡Elegir! ¿OÃs lo que dice? —exclamó el del gorro rojo—. ¡Como si no le hicieran un favor no colgándolo de un farol!
—Tiene razón este buen patriota —repitió el funcionario—. Emigrado, levantaos y vestÃos inmediatamente.
Charles fue conducido al puesto de guardia, donde fumaban, bebÃan o dormÃan otros ciudadanos cubiertos con sus correspondientes gorros rojos. Lo obligaron a entregar una cantidad bastante crecida para pagar la escolta, y se puso en camino a las tres de la mañana.