Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades En Londres un local semejante al que Tellsone ocupaba en el palacio de Monseigneur habrÃa hecho que esta transformación se citase como un fenómeno extraordinario en la Gazette[32]. ¿Qué habrÃan dicho, en efecto, la responsabilidad y la respetabilidad británica, al ver naranjos en el patio de una casa de banca y un Cupido sobre el escritorio? Esto existÃa, sin embargo, en ParÃs. Es verdad que Tellsone habÃa blanqueado con cal al pérfido niño, pero se le veÃa aún con su ligero traje, suspendido del techo, desde donde (como a menudo hace) señalaba el dinero desde la mañana hasta la noche. En Lombard Street de Londres de este dios pagano, de la alcoba de cortinajes elegantes situada detrás de él, del espejo incrustado en la pared y de sus dependientes jóvenes y alegres capaces de bailar en público a la menor invitación, se habrÃa seguido la quiebra; pero un Tellsone francés podÃa hacer excelentes negocios con esos excesos, y desde su origen ni un solo cliente habÃa emprendido la fuga ante ellos ni habÃa temblado por su fortuna.