Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades El tribunal revolucionario, compuesto de cinco jueces, del acusador público y de un jurado cuyas decisiones no tenían apelación, celebraba audiencia todos los días. La lista de los acusados que debían comparecer ante él se enviaba el día anterior a cada cárcel y la leía el carcelero a los interesados.
—¡Acercaos todos y oíd! Aquí está el periódico de la tarde —repetía el carcelero, para quien esta frase era su chiste favorito.
—¡Charles Evrémonde, llamado Charles Darnay!
Este nombre encabezaba el diario de la tarde en La Force el día en que la pobre Lucie había visto bailar la carmañola.
Cuando un preso era citado, debía salir de la sala común y trasladarse a un sitio reservado. Charles tenía tristes razones para no ignorar esta costumbre, pues a lo largo de quince meses había visto desaparecer a todos sus compañeros de infortunio después de ser sometidos a esta formalidad.