Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades El carcelero obeso miró por encima de sus anteojos para cerciorarse de que dicho Evrémonde había ido a situarse en el sitio reservado para los que iba llamando, y continuó su lectura, parándose del mismo modo a cada nombre que pronunciaba. En la lista figuraban veintitrés, pero solo veinte presos respondieron; los otros tres habían muerto, uno en la misma cárcel y los otros dos en el cadalso, pero lo habían olvidado. La lectura de esta lista fatal se hacía en la sala donde Charles había sido conducido el día en que entró en La Force. Todos los que habían entrado allí aquellos días habían muerto en la masacre, y desde entonces los amigos por los que se había interesado y de los que se había despedido solo habían salido de la cárcel para subir al cadalso.