Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades En medio del más profundo silencio, mientras el acusado miraba a su mujer con ternura, mientras ella no apartaba sus ojos de él sino para mirar a su padre, mientras madame Defarge clavaba los suyos en el acusado, el tabernero contemplaba a su mujer que triunfaba y toda la sala examinaba al doctor, el cual no veía más que al presidente, este empezó a leer el papel que le había entregado el testigo.