La Casa lugubre
La Casa lugubre —Es cierto que lady Dedlock se encontraba a aquella hora fatal en casa del señor Tulkinghorn —dice el señor Bucket—, lo mismo que el pobre George. Sin duda esta joven vio a milady, según he deducido, desde el piso superior, pero esto ya no significa nada y no vale la pena mencionarlo. He hallado el casquillo de la pistola cuyo disparo dio muerte a la vÃctima, cuyo taco era, justamente, un pedazo de la descripción impresa de su casa de Chesney Wold. Y si le digo a usted que esta joven, creyéndose a salvo, rompió lo que quedaba de la hoja, y que la señora Bucket, después de reunir los pedazos, recompuso la página sin que faltara más de ella que ese pedazo exacto, considerará ya el hecho un poco más significativo.
—¿Ha acabado usted ya su sarta de mentiras, o bien piensa continuar asà hasta mañana? —dice mademoiselle.