La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Una joven que al valor suma la docilidad —dijo— es todo lo que pedía y mucho más de lo que podía esperarse. Se ha portado usted con la entereza de una reina, mi querida señorita.

Dichas estas animosas palabras, subió al pescante y nos pusimos de nuevo en marcha. ¿Adónde íbamos? Yo no lo sabía entonces, ni jamás lo he sabido después. Se diría que escogíamos las calles más estrechas y horribles de Londres. Cuando veía que le daba órdenes al cochero, me hacía a la idea de que íbamos a pasar por una confusión de calles semejantes, y era lo que siempre sucedía.

De vez en cuando, salíamos a una calle más ancha, y nos deteníamos delante de una casa mejor iluminada y más grande que las demás donde el señor Bucket hablaba con varias personas. A veces, se apeaba al doblar una esquina, o junto a una puerta cochera, mostraba la luz de su linterna, que atraía a otras semejantes del fondo de las tinieblas como las nubes de insectos que acuden alrededor de la llama, y entablaba una nueva conversación. El círculo de nuestras investigaciones iba estrechándose poco a poco y ya simples agentes de policía podían decir al señor Bucket lo que deseaba saber, e indicarle el camino que había de seguir.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker