La Casa lugubre
La Casa lugubre El actual representante de los Dedlock es un amo excelente. Cree que sus criados están privados absolutamente de todo carácter individual y son incapaces de tener ni intenciones ni opiniones de por sÃ, y está Ãntimamente persuadido de que ha venido al mundo para evitarles la necesidad de reflexionar y comprender, hasta el punto de que, si descubriera lo contrario, se quedarÃa moral y materialmente atónito. No obstante, es un excelente amo que considera la obligación de parecerlo y de serlo, en realidad, como uno de los deberes que le impone su categorÃa. Profesa a la señora Rouncewell un cariño sincero, la mira como a una mujer eminentemente respetable, no se olvida nunca de estrecharle la mano cuando llega a Chelsey Wold o cuando se marcha, y si alguna vez está enfermo, herido, cansado o sujeto a algún achaque desagradable que un Dedlock no debe mostrar en público, lo primero que dice es: «Déjenme, y que venga la señora Rouncewell», pues sabe que su dignidad no tiene nada que temer ante la respetable matrona.