La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por otra parte, en caso de haberse molestado en mirar, ¿qué interés podía tener en ver a una mujer que en aquel momento pasa por debajo de su ventana? Hay muchas mujeres en el mundo, y, dicho sea de paso, el señor Tulkinghorn opina que hay demasiadas y que muchas están en el meollo de todo lo que va mal en él, aunque es cierto que eso da de comer a los abogados. Pero ¿qué podría importarle al señor Tulkinghorn ver pasar a la mujer, aun cuando lo hiciera secretamente? Todas tienen secretos, y el señor Tulkinghorn lo sabe muy bien.

Sin embargo, no todas se parecen a la que acaba de pasar por delante de la casa del procurador, pues entre la sencillez de su traje y la elegancia de sus maneras existe una completa contradicción. Su traje es el de una doncella de buena familia, su aire el de una gran señora, y acelera el paso, en la medida en que se lo permite el empedrado resbaladizo. Se esfuerza en imitar la presencia de la persona cuyo traje viste, y a pesar del velo que cubre su rostro, deja entrever quién es, hasta el punto de que más de un transeúnte se vuelve para mirarla, con sorpresa.

Marcha decidida a su objetivo. Señora o criada, se ve que la mueve un proyecto en concreto y que va a ejecutarlo resuelta.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker