La Casa lugubre
La Casa lugubre Volumnia parte de Chesney Wold al día siguiente y, antes de la cena, todos los parientes se han marchado. No hay ni uno de ellos que no haya quedado sorprendido, durante el desayuno, al oír a sir Leicester hablar de cómo desaparecen los puntos de referencia, de cómo se abren las esclusas y hasta de cómo se rasga el tejido de la sociedad, todo ello manifestado a través del hijo de la señora Rouncewell. Ninguno de ellos, después de escucharle, ha dejado de indignarse y de atribuir todos estos peligros a la debilidad que ha manifestado William Buffy en su mandato, y todos sienten que es por la maldad o corrupción de este hombre que han sido despojados de sus pensiones o de sus intereses legítimos o de cualquier otra cosa. Especialmente Volumnia, a quien Sir Leicester acompaña hasta al pie de la escalera principal hablando con tanta vehemencia del tema que da la impresión de que existe una conspiración en el norte de Inglaterra para hacerse con su caja de colorete y su collar de perlas. Y en medio de un enorme trajín de lacayos y doncellas (porque su noble parentesco exige que, aunque experimenten dificultades para mantenerse a sí mismos, dispongan de lacayos y doncellas), todos los primos se dispersan en dirección a los cuatro vientos pero el único viento que sopla ese día azota la lluvia contra los árboles del parque desierto, como si todos aquellos parientes se hubiesen transformado en hojas secas.