La Casa lugubre

La Casa lugubre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Desean tal vez agua caliente? —nos dijo la señorita Jellyby—. Buscando en vano una jarra donde ponerla.

—Si no le es a usted molesto… —dijimos.

—¿Molesto? De ningún modo —respondió la señorita Jellyby—. La cuestión está en si hay una.

La tarde era tan fría y los cuartos tenían tanto olor a charca que confieso que me encontraba deprimida y a Ada casi se le saltaban las lágrimas. Sin embargo, muy pronto nos echamos a reír de nuestra situación y estábamos abriendo los baúles afanosamente cuando volvió la señorita Jellyby para decirnos que lo sentía, que no había agua caliente, que no encontraba la jofaina y que no había cazuela en la casa que no estuviese rota.







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker