La Casa lugubre
La Casa lugubre La comida consiste en carne de vaca hervida y verduras. Es necesario variar un poco, ya que la otra vez la comida fue de carne de cerdo con verduras. Por lo demás, el mismo condimento y el mismo buen humor aderezan la comida y presiden la mesa. La señora Bagnet es de esas mujeres sobrias que se conforman con las cosas buenas y no precisan de las mejores y se aferra a la luz más cercana que hay en cada rincón oscuro. Si hay alguna sombra entre los comensales, esta se halla en la frente del señor George. Nunca se le había visto tan abatido. La mujer confía, en un principio, en las carantoñas de Quebec y de Malta, pero advirtiendo que las niñas hacen vanos esfuerzos y que su amigo Bluffy no se halla dispuesto a seguir sus juegos y bromas, licencia, con una mirada, a esta infantería ligera, y da ocasión al viejo camarada de desplegar su columna en el terreno abierto del hogar doméstico.
Pero George persiste en mantenerse encerrado en sí mismo y conserva su pesadumbre. Sentado cerca de la chimenea, donde el señor Bagnet y él están instalados, durante el largo proceso de limpiar y de ir y venir de zuecos, continúa tan triste como durante la comida, y deja que se apague la pipa, la cual ha olvidado completamente. El alma del señor Bagnet está llena de confusión y de inquietud al ver que ni siquiera el tabaco tiene ya para su amigo atractivo alguno.