La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos Mi dueña me interrumpe por segunda vez, riendo en la forma que acostumbra y blandiendo la pluma antes de continuar. Ese gesto suyo despierta mis recuerdos mientras contemplo sus anillos. ¡Bien! ¡No lo escribiré! Ya llegará a su debido tiempo. Pero siempre me resulta extraño al observar la mano suave —como suelo hacer muchas veces mientras duermen los hijos y los nietos queridos— pensar que cuando se interponen el honor y el rango… No… No lo escribiré en este momento. Suprímalo…
Pero ella no lo suprimirá y obrará muy noblemente al proceder en esa forma, pues hemos acordado previamente que se escribirá todo y que nada deberá suprimirse una vez anotado. Desgraciadamente, no sé leer ni escribir, de modo que haré un relato fiel y verídico de estas aventuras, y mi dueña las transcribirá palabra por palabra.
Decía que estaba inclinado sobre la amurada[6] de la corbeta Cristóbal Colón en las aguas transparentes que rodean a las playas de Mosquito; era súbdito de Su Majestad el rey Jorge de Inglaterra y servía en la Marina Real.