La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos La isla estaba habitada por una reducida colonia inglesa. Se la llamaba isla del Tesoro, debido a que los colonos poseían y explotaban una mina de plata en la tierra firme, en Honduras, y utilizaban la isla como lugar conveniente y seguro para guardar el metal hasta que era recogido por la corbeta una vez al año. Era conducido desde la mina hasta la costa a lomo de mulas, guiadas por indios amigos y custodiadas por hombres blancos; desde allí se transportaba en canoas hasta la isla cuando el tiempo lo permitía, y luego a Jamaica, una vez al año, en la corbeta que ya mencioné; desde Jamaica se distribuía por todo el mundo.
La forma en que llegué a integrar la tripulación de la corbeta puede ser fácilmente descrita. Veinticuatro marinos a las órdenes del teniente Linderwood fueron llamados a Belice para vigilar las canoas y su tripulación y perseguir a los piratas. La isla era considerada un lugar excelente para observar sus movimientos tanto por tierra como por mar. Jamás habían sido vistos hasta entonces, pero circulaban tantos rumores sobre ellos que fue enviado el refuerzo. Yo integraba ese grupo. Incluía a un cabo y un sargento. El primero se llamaba Charker, y Drooce era el nombre del segundo. No existía oficial más tiránico al servicio de Su Majestad que el mencionado en segundo término.