La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos 1805, a pesar de ser el gran año de Trafalgar, fue un año de duras luchas en la India. Esa época vio muchas proezas de parte del sargento mayor, el cual hubo de atravesar solo una compacta masa de hombres y recobrar la bandera de su regimiento, arrancada de manos de un pobre muchacho, muerto de un tiro que le atravesó el corazón. También rescató a su capitán herido, que yacía entre una verdadera maraña de sables y cascos de caballos; en fin, realizó tantas proezas maravillosas el ya valiente sargento mayor, que fue designado portador de las insignias por él reconquistadas, y la insignia Richard Doubledick surgió entre las mismas tropas.
El regimiento, penosamente tronchado en cada batalla, pero constantemente reforzado por los hombres más bravos —pues la fama de seguir al viejo estandarte, atravesado de parte a parte, que el abanderado Doubledick había reconquistado, inflamó todos los pechos—, se abrió paso en la península Ibérica hasta el sitio de Badajoz, en 1812. Una y otra vez fue aclamado por las tropas británicas hasta hacer brotar lágrimas en los ojos de los soldados, y ni un solo tambor ignoraba la consigna: que donde se viera pasar a ambos amigos, el capitán Taunton, con sus ojos oscuros, y el abanderado Doubledick, los espíritus más valientes del ejército inglés los seguirían con fogoso ímpetu.