La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos En la vecindad donde residÃa se oÃan constantes ruidos de trompetas y tambores, pero no le concernÃan en absoluto. Esos golpes y tumultos procedÃan de la familia Bigwig, cuya extraña conducta no cesaba de admirar. Ellos exponÃan ante la puerta de su vivienda las más raras estatuas de hierro, mármol y bronce, y oscurecÃan la casa con las patas y colas de toscas imágenes de caballos. Si se les preguntaba el significado de todo eso, sonreÃan con su rudeza habitual y continuaban su ardua tarea.
La familia Bigwig —compuesta por los personajes más importantes de los alrededores, y los más turbulentos también— tomó a su cargo la misión de evitar que pensara por sà mismo, manejándole y dirigiendo sus asuntos.
—Porque, verdaderamente —decÃa él—, carezco del tiempo suficiente, y si sois tan buenos al cuidarme, a cambio del dinero que os pagaré —pues la situación monetaria de dicha familia no estaba por encima de la suya—, estaré aliviado y muy agradecido al considerar que vosotros entendéis más que yo.
Aquà continuaban los golpes y tumultos y las extrañas imágenes de caballos ante las cuales se esperaba debÃa postrarse y adorar.
—No entiendo nada de eso —dijo, frotándose confuso la frente arrugada—. Debe de tener un significado, seguramente, que yo no alcanzo a descubrir.
