La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos —Eso significa —contestó la familia, sospechando lo que querÃa decir— honor y gloria en lo más alto, para el mayor mérito.
—¡Oh! —respondió él, y quedó satisfecho.
Pero cuando miró hacia las imágenes de hierro, mármol y bronce, no encontró ningún compatriota suyo de valÃa. No pudo descubrir ni uno de los hombres cuyo saber rescató a él y a sus hijos de una enfermedad terrible, cuyo arrojo elevó a sus antepasados de la condición de siervos, cuya sabia imaginación abrió una existencia nueva y elevada a los más humildes, cuya habilidad llenó de infinitas maravillas el mundo del hombre trabajador. En cambio descubrió a otros acerca de los cuales no habÃa escuchado jamás nada bueno, y otros más aún, sobre quienes sabÃa que pesaban muchas maldades.
—¡Hum! —se dijo—. No lo entiendo del todo.
De modo que se fue a su casa y se sentó junto a la chimenea para no pensar más en ello.
