La historia de nadie y otros cuentos
La historia de nadie y otros cuentos En esta forma, la Navidad me rodeaba de cerca y de lejos, hasta que llegué a Blackneath, y pasé a través de la larga hilera de árboles retorcidos en el parque de Greenwich; me vi de pronto envuelto en las neblinas que se cerraban otra vez sobre las luces de Londres. Brillaban estas radiantes, pero no tanto como el fuego de mi hogar y las caras de los que le rodeaban cuando nos reunimos para celebrar la fecha. Y allí conté lo que sabía acerca del digno Richard Watts, incluyendo mi cena con los seis viajeros pobres, que no eran ni pordioseros ni oficiales de justicia, y a quienes desde ese momento jamás volví a ver.