La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades No nos corresponde a nosotros relatar cómo el señor Chuckster, atónito por este hecho monstruoso, permaneció un rato clavado en el suelo clamando en su fuero interno contra Kit, príncipe de los delincuentes y emperador o gran mongol de los esnobs, ni cómo relacionó esta circunstancia nauseabunda con la famosa villanía del chelín, pues nuestro propósito es seguir la pista de las ruedas en movimiento y hacer compañía a los viajeros en su frío y destemplado viaje.