La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Con las palabras más persuasivas que la piedad y afecto podÃan sugerir, lo convencieron para que se sentara a escuchar lo que tenÃan que decirle y, recurriendo a cualquier pequeño artificio para preparar su espÃritu y hablándole con palabras afectuosas sobre la vida feliz de la niña, le contaron finalmente la verdad. En cuanto oyó la noticia, cayó en medio de ellos cual hombre asesinado.
Durante varias horas albergaron pocas esperanzas de que pudiera sobrevivir; pero resistió el dolor y se recuperó.
Si hay alguien que no haya conocido nunca el vacÃo que sigue a una muerte, la sensación de amargura que sobreviene a los espÃritus más fuertes cuando algo familiar y querido falta en la casa —la relación entre las cosas inanimadas y mudas y el objeto del recuerdo—, cuando cualquier cosa se convierte en un monumento y cada habitación en una tumba…, si hay alguien que no haya conocido nunca esto ni haya tenido esta experiencia, tampoco podrá adivinar nunca, ni de lejos, cómo, dÃa tras dÃa, el anciano pasaba el tiempo andando de un lado a otro como un fantasma, buscando algo sin encontrarlo.