La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Dicho lo cual, se puso el sombrero y se despidió, y la señora Quilp, que estaba muy triste por el papel que acababa de representar, se encerró en su habitación y, escondiendo la cabeza entre las sábanas, lloró más amargamente su falta que muchas personas de corazón menos tierno que cometen ofensas mucho mayores; pues, en la mayor parte de los casos, la conciencia es una cosa muy elástica y flexible, que puede estirarse sin fin y adaptarse a una gran variedad de circunstancias. Algunas personas, con mucha prudencia, se la quitan poco a poco como un chaleco de franela cuando hace calor e incluso consiguen, con el paso del tiempo, dispensarse completamente de ella. Pero la mayorÃa se pone la prenda y se la quita a placer; y eso, al resultar más conveniente y cómodo, está hoy muy en boga.