La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO TRES

La niña apareció seguida de cerca por un hombre de edad avanzada, con rasgos duros, aspecto repelente y estatura tan baja que parecía un enano, aunque la cabeza y la cara no habrían desentonado en el cuerpo de un gigante. Sus inquietos ojos negros eran astutos y maliciosos. Tenía boca y barbilla erizadas por una barba hirsuta, y la tez de quien nunca parece limpio ni sano. Pero lo que más contribuía a la expresión grotesca de su semblante era una sonrisa patibularia, que, resultado de su nula relación con sentimientos alegres o complacientes, dejaba ver los escasos colmillos descoloridos que aún le quedaban en la boca, prestándole el aspecto de un perro jadeante. Iba vestido con un abultado sombrero de copa, traje oscuro desgastado, zapatos muy grandes y una sucia corbata blanca, tan fofa y arrugada que revelaba una buena porción de su cuello enjuto y nervudo. El pelo que le quedaba era negro grisáceo, y lo tenía corto y pegado a las sienes, cayéndole por las orejas. Las manos, rudas como el cuero, estaban muy sucias; y sus uñas retorcidas eran largas y amarillentas.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker