La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades En el caso de la presente obra, el hospedero o autor, al abrir su nuevo establecimiento, no ofrece ninguna minuta. Consciente de las dificultades de semejante empresa en el nacimiento de la misma, ha preferido que haga ella sola su camino, despacio y sin hacer ruido, o de lo contrario que no emprenda camino alguno. Pero sà ha hecho su camino, y el autor está tan contento que no le queda sino añadir, con las palabras pronunciadas en los antiguos ágapes cÃvicos, ahora que ya se ha degustado y terminado un plato y otro está humeando sobre la mesa, que brinda a la salud de sus lectores y clientes en copa propicia y les da la más cordial bienvenida.
Devonshire Terrace, Londres,
Marzo de 1841
