La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades En abril de 1840 edité el primer número de una nueva publicación semanal, a tres peniques cada número, llamada Master Humphrey’s Clock. En su mayor parte, iba a constar de artÃculos separados, pero incluyendo también un relato continuado, que se reanudarÃa de vez en cuando, con los intervalos entre cada reanudación que mejor se adaptaran a las exigencias y posibilidades de la miscelánea en cuestión.
El primer capÃtulo de esta novela apareció en el cuarto número de Master Humphrey’s Clock cuando yo habÃa empezado ya a preocuparme por el carácter un tanto inconexo de dicha obra y, creo, mis lectores compartÃan plenamente el mismo sentir. El comienzo del relato constituÃa una gran satisfacción para mÃ, y yo tenÃa motivos para creer que mis lectores participaban también del mismo sentir. De ahà que, comprometido como estaba con la práctica de algunas interrupciones y con llevar a término en cierta medida el propósito original, me dispusiera alegremente a desembarazarme lo antes posible de tal impedimenta. Conseguido lo cual, desde entonces —y hasta su terminación—, La tienda de antigüedades fue escrita y publicada por entregas semana tras semana.
