La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ahora les tocaba afanarse un poco para hacer sus moradas lo más habitables y cómodas posible, tarea que no les resultó nada desagradable. Al poco tiempo, cada cual tenía su alegre fuego ardiendo y chisporroteando en la chimenea, enrojeciendo las viejas y pálidas paredes con un alegre resplandor. Nell sacó su aguja y remendó las cortinas rotas y la alfombra raída y descosida por el paso del tiempo, dejándolas de nuevo íntegras y presentables. El maestro barrió y allanó el suelo delante de la puerta, cortó la hierba, igualó la hiedra y las melancólicas plantas trepadoras, y dio a los muros un aire de casa habitada. El anciano, a veces a su lado y a veces junto a la niña, prestó su ayuda a los dos; iba despacio de aquí para allá y parecía contento mientras prestaba sus pequeños servicios. También los vecinos, al volver del trabajo, les echaron una mano o mandaron a sus hijos con pequeños presentes u objetos prestados que pudieran necesitar. Fue un día muy ajetreado; al atardecer, se preguntaron cómo les quedaba aún tanto por hacer y cómo se les había podido echar la noche encima.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker