La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Cenaron juntos en la que a partir de ahora llamaremos la casa de la niña; cuando hubieron terminado, se reunieron alrededor del fuego y, casi en susurros —sus corazones estaban demasiado tranquilos y contentos para expresarse de manera ruidosa—, hablaron de sus planes para el futuro. Antes de separarse, el maestro leyó unas oraciones, y luego, con el corazón henchido de gratitud y felicidad, se separaron para ir a acostarse.