La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Christopher Nubbles, con voz baja y temblorosa, se declaró inocente de tales cargos. Quienes acostumbran a formarse juicios precipitados guiados por las apariencias, aquellos que habrÃan preferido que Christopher, al ser inocente, se expresara con un tono de voz bien alto, harÃan bien en observar que la reclusión y la angustia amortiguan los corazones más valerosos y que, para quien ha estado preso, aunque sea sólo diez u once dÃas, sin ver más que paredes de piedra y caras indiferentes, la repentina entrada en una sala grande y ajetreada puede resultar sumamente confusa y alarmante. A esto se debe añadir que las personas con peluca son para mucha gente más terribles e intimidantes que las que lucen su pelo natural y que si, además de estas consideraciones, se tiene asimismo en cuenta la lógica emoción de Kit al ver a los dos señores Garland y al pequeño notario con el rostro muy pálido y un aspecto muy nervioso, tal vez no deberÃa asombrar a nadie que se sintiera algo aturdido y particularmente incómodo.