Oliver Twist
Oliver Twist —Asà lo espero —repuso el anciano—. Persuadido estoy de que no has de dármelos jamás. He sufrido muchos desengaños, me han pagado con ingratitud las personas a quienes he querido proteger, pero esto no obstante, me siento muy inclinado a creer en ti, y una fuerza misteriosa, que ni yo mismo podrÃa explicar, me impulsa a protegerte. Yacen bajo tierra los seres que más queridos me han sido, y aunque al morir llevaron tras sà toda la felicidad de mi vida, todos los encantos que el mundo pueda ofrecerme, no por ello he hecho de mi corazón un ataúd, no por ello he cerrado mi pecho a los efectos puros y a las emociones dulces; antes por el contrario, aquéllos y éstas se robustecen, adquieren mayor fuerza, cuando los agita el recio vendaval de la desgracia.
Como el anciano pronunciara las últimas palabras a media voz, y como hablando consigo mismo, y guardara silencio durante unos cuantos segundos, Oliver permaneció callado, sin atreverse casi a respirar.