Oliver Twist
Oliver Twist Una tarde que el Truhán y el elegante señorito Bates tenían en proyecto pasar la velada fuera, ocurriósele al primero atender al ornato de su persona con mayor esmero que de costumbre cosa que en honor a la verdad se le ocurría muy contadas veces, y con este objetivo a la vista, llevó su condescendencia hasta el extremo de mandar a Oliver que le ayudase.
Contento Oliver al ver que se te ofrecía ocasión de ser útil, feliz con poder mirar rostros humanos, siquiera éstos fueran desagradables, y deseoso de conciliarse el afecto de los que le rodeaban, siempre que honradamente pudiera hacerlo, no opuso la menor objeción a los deseos del Truhán. Manifestóse dispuesto a complacerle, y arrodillándose en el suelo mientras el Truhán se sentaba en una mesa, dio comienzo a la operación que el digno discípulo de Fajín llamaba «barnizar las trotonas», frase que en lenguaje más asequible a la generalidad equivale a «lustrar las botas».