Oliver Twist

Oliver Twist

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En todos los aposentos se veían las ventanas cerradas y sólidamente sujetas por medio de barras de hierro cuyas piezas de sujeción estaban atornilladas en el marco con gruesos tornillos, y en ellas no entraba más luz que algunos hilos sutiles que conseguían filtrarse a través de algunos agujerillos redondos abiertos en el techo, luz que acrecentaba extraordinariamente el aspecto tétrico de las habitaciones, que parecían morada de sombras fantásticas. Un granero, empero, tenía un hueco sin ventanas, aunque defendido con sólidas barras de hierro comidas por la herrumbre, al cual solía asomarse con frecuencia Oliver para contemplar con mirada melancólica el mundo exterior. Por desgracia nada se descubría desde aquel observatorio más que una masa confusa de tejados, aleros y negras chimeneas. Cierto que algunas veces conseguía ver asomada sobre el parapeto de alguna casa lejana una cabeza desmelenada que más que humana parecía de oso, pero ni ese consuelo duraba mucho, pues aquélla volvía a retirarse con presteza y, por otra parte, como la ventana que a Oliver servía de observatorio estaba condenada, y los años y la lluvia habían depositado sobre los cristales una capa espesa de polvo y de partículas de hollín, a duras penas le permitía distinguir los bultos y nunca las formas de los objetos exteriores. En cuanto a las probabilidades de hacerse ver u oír, podía considerarlas tan remotas como si hubiese vivido en la gran bola que corona la catedral de San Pablo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker