Oliver Twist
Oliver Twist Poco rato exigió la toilette de Oliver y escasos segundos su almuerzo, que apenas probó, pues dijo qué se encontraba indispuesto.
Anita, sin mirarle casi, le dio un pañuelo para que se abrigase el cuello y Sikes le obligó a ponerse una capucha que le bajaba hasta lo hombros, donde hizo que se la abrochase. Así ataviado, el chico dio la mano al bandido, quien se detuvo un momento para mostrarle la pistola que llevaba al cinto. Despidióse de Anita, salió.
Desde el umbral de la puerta volvió Oliver la cabeza creyendo que encontraría la mirada de la joven pero ésta había vuelto a sentarse al amor de la lumbre, donde permanecía perfectamente inmóvil.