Oliver Twist
Oliver Twist —Es muy posible, señora —objetó Blathers—; pero el hecho de que no hayan excitado sospechas no significa que no sean culpables.
—Con doble razón en el caso presente —apoyó Duff—.
—Hemos visto en él la mano de los profesionales de la ciudad —continuó Blathers—. El estilo asà lo prueba, pues es de primer orden.
—Estilo perfeccionado —añadió Duff.
—Lo llevaron a cabo dos hombres con el auxilio de un muchacho —repuso Blathers—. Esta última circunstancia la evidencia el hueco de la ventana. Nada más puede asegurarse por el momento. Ahora, sà ustedes nos lo permiten, interrogaremos al muchacho que hay arriba.
—¿No le parece a usted, señora que estos caballeros deberÃan tomar alguna cosita antes de proseguir sus luminosos trabajos? —preguntó el doctor sonriendo, cual si una idea feliz acabase de iluminar su mente.
—¡Ah, sÃ! —exclamó Rosa con avidez—. Inmediatamente.
—¡Oh, muchas gracias, señorita! —contestó Blathers, pasándose la manga por la boca—. A decir verdad, el desempeño de nuestras funciones excita la sed de una manera extraña, señorita… Tomaremos lo que tengan a mano, pero no quisiera que se molestasen por nosotros.