Oliver Twist
Oliver Twist —No se me ocurre más que un recurso —dijo el doctor, sentándose, con la calma de la desesperación—, que intentaremos y procuraremos sacar adelante a fuerza de audacia. El fin que perseguimos es bueno, y si los medios que empleamos no son en sà del todo laudables, quedan, ya que no justificados por aquél, al menos muy atenuados. El herido presenta sÃntomas de fiebre intensa y no está en disposición de hablar ni de que se le hable, lo que es una ventaja no pequeña. La aprovecharemos para nuestros fines, y si no salimos bien, al menos nos cabrá el consuelo de haber hecho cuanto en nuestra mano estaba… ¡Adelante!
—Pues bien, señor —dijo Blathers, entrando en la habitación seguido por su colega, y cerrando la puerta antes de pronunciar una palabra más—. Se trata de un golpe con correspondencia.
—¿Y qué diablos es golpe con correspondencia? —preguntó impaciente el doctor.
—Un golpe con correspondencia, señoras —dijo Blathers dirigiéndose a las damas, cual si la ignorancia del doctor en un asunto de tanta importancia le inspirase lástima—, es el que se lleva a cabo en connivencia con los criados.
—Nadie sospecha contra ellos en este caso —replicó la señora Maylie.