Oliver Twist
Oliver Twist —El mundo te brinda un porvenir brillantÃsimo —respondió Rosa con firme resolución—. Puedes aspirar a todos los altos honores que la vida pública reserva a los que atesoran gran talento y cuentan con poderosos protectores. Pero es que los protectores son orgullosos; y yo no alternaré jamás con los que menosprecien a la madre que me dio el ser, no atraeré el deshonor o el fracaso sobre el hijo de la que ha sido para mà una segunda madre. En una palabra —añadió la joven dando media vuelta para impedir que la vendieran las lágrimas—: hay en mi nombre una mancha que el mundo suele hacer recaer sobre seres inocentes, y con la cual no quiero contaminar a nadie. Yo sola sobrellevaré el peso de mi desgracia.
—¡Una palabra, Rosa, una sola! —exclamó Enrique, cayendo de rodillas—. Si fuera yo menos… afortunado, dirÃa el necio mundo, si mi destino hubiera sido vivir una existencia obscura… si fuera pobre, desgraciado, si no tuviera amigos… ¿me rechazarÃas de la misma manera? ¿Es la perspectiva de mis riquezas, la probabilidad de los honores que acaso me esperan, la que ha dado nacimiento a esos escrúpulos con respecto a su origen?
—No me obligues a contestar —respondió Rosa—. Te suplico que no insistas si no quieres hacerme sufrir.