Oliver Twist
Oliver Twist —Porque voy a poner en manos de usted mi vida y la de muchos otros. Soy la mujer que llevó a viva fuerza a Oliver a la casa del judÃo FajÃn la noche que el muchacho salió de la casa de Pentonville.
—¡Usted! —exclamó Rosa.
—Yo, señorita. Soy una de esas criaturas infames, de las cuales acaso haya usted oÃdo hablar, que viven entre ladrones y asesinos y que no recuerdan haber conocido otra existencia ni oÃdo otro lenguaje que el de aquellos miserables. ¡Tenga Dios piedad de mÃ! ¡No le importe a usted demostrarme abiertamente y con franqueza el horror que le inspiro, señorita! ¡Menos años tengo de los que usted supone, de los que aparento, pero estoy muy acostumbrada a ser para las personas honradas objeto de horror! ¡Hasta las Mujeres más pobres retroceden o se apartan cuando conmigo se cruzan en la calle!
—¡Qué cosas tan horribles me está usted diciendo! —exclamó Rosa desviándose involuntariamente de su extraña interlocutora.