Oliver Twist
Oliver Twist —Entonces, ¿qué uso quiere usted que haga de sus revelaciones? ¿Si no se penetra el misterio, si no se toman medidas, qué beneficio puede reportar su confidencia a Oliver, a quien parece desea usted salvar?
—Seguramente tendrá usted algún caballero bueno que escuchará de sus labios la repetición de mi historia y la aconsejará lo que deba hacer.
—¿Pero y dónde vuelvo yo a encontrarla a usted cuando la necesite? No tengo interés por averiguar dónde viven esos hombres terribles; pero, ¿no le parece que debiera decirme el sitio en que podrá encontrársela un dÃa, un momento que determinaremos?
—¿Me promete usted guardar fielmente el secreto, y que vendrá sola, o acompañada del único confidente a quien con autorización mÃa puede hacer partÃcipe del secreto, y que nadie me vigilará ni me seguirá?
—Se lo prometo solemnemente —contestó Rosa.
—Todos los domingos por la noche, desde el instante en que los relojes den las once hasta que suenen las doce —dijo la muchacha sin sombra de vacilación—, pasearé por el Puente de Londres, si vivo todavÃa.