Oliver Twist
Oliver Twist —Anoche la trajeron aquà —contestó la enfermera— por orden del inspector. Encontráronla tendida sin conocimiento en medio de la calle. DebÃa de haber recorrido a pie grandes distancias, pues sus zapatos estaban destrozados; pero nadie sabe de dónde venÃa ni a dónde iba.
El cirujano se inclinó sobre el cadáver, alzó la mano izquierda de la muerta, y murmuró, moviendo la cabeza.
—¡La historia de siempre! ¡Comprendido!… No lleva anillo de boda… ¡Buenas noches!
Fue el buen cirujano a comer, mientras la enfermera, después de llevar una vez más la botella verde a sus labios, se sentó en una silla baja delante de la chimenea, y procedió a vestir al niño.
