Oliver Twist

Oliver Twist

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Oliver, después de abrir las puertas, y de romper un cristal al intentar trasladar la primera al pequeño patio en que se guardaban durante el día, fue cariñosamente ayudado por Noé, quien condescendió hasta el extremo de auxiliarlo, no sin consolarle con la seguridad de que lo pagaría. Poco después bajó el funerario y algunos segundos más tarde la mujer de éste. Oliver, luego que pagó su torpeza, sin duda para que no quedara incumplida la predicción de Noé, bajó, siguiendo a este último, a la cocina, donde les esperaba el almuerzo.

—Acércate a la lumbre, Noé —dijo Carlota—. Del almuerzo de tu amo, he separado para ti un pedazo de tocino. Tú, Oliver, cierra esa puerta y engúllete esos mendrugos que he dejado encima de la panera. Ahí tienes el té: vete al rincón y despacha cuanto antes, pues tienes que ir pronto a la tienda. ¿Entiendes?

—¿Has oído, zopenco? —dijo Noé.

—¡No te ensañes con él, Noé! —dijo Carlota—. ¡Qué mal corazón tienes, muchacho! ¿Por qué no le dejas en paz?

—¡Dejarle! —repitió Noé—. ¡Dejado y bien dejado le tiene todo el mundo! No tiene padre ni madre, y en cuanto a sus parientes, bien seguro es que no han de importunarle; ¿no es verdad, Carlota? ¡ja, ja, ja!

—¡Burlón! —exclamó Carlota, riendo también a carcajada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker