Oliver Twist
Oliver Twist Imaginaciones como la del judÃo, son siempre fecundas en recursos. Suponiendo que, sin arrancar una confesión a la misma interesada, le fuera dado descubrir la causa de su repentina mudanza, y amenazase a aquélla con revelar toda la verdad a Sikes, a quien temÃa como al demonio, si no se prestaba a secundar su proyecto, ¿no podrÃa entonces, contar con la obediencia ciega de la joven?
—¡SÃ, sÃ! —exclamó el judÃo voz alta—. ¡No se atreverá entonces a negarme nada… nada absolutamente! ¡Es cosa hecha! ¡Cuento con el medio que buscaba, y lo pondré en planta sin tardanza!… ¡Oh!… ¡Al fin te tengo, condenado!
Plegáronse sus labios en una sonrisa siniestra, dio media vuelta agitó con aire de amenaza el puño en dirección a la casa de Sikes, prosiguió la marcha hacia la suya, metidas sus huesosas manos en los bolsillos de su raÃdo abrigo.