Oliver Twist
Oliver Twist —¡Aquà no! —murmuró Anita con azoramiento—. Me da miedo hablarles aquÃ! Vamos a… sitio más retirado… al pie de la escalera.
Al pronunciar las palabras anteriores, que acompañó con un gesto que indicaba la dirección que deseaba se tomase, el carretero volvió la cabeza, preguntó con tono áspero por qué ocupaban toda la acera del puente, y pasó.
La escalera indicada por la joven era la de la orilla Surrey, inmediata a la iglesia del Salvador, por la cual se bajaba al rÃo. Hacia ella se encaminó en derechura, bien que recatándose con sin igual astucia y maestrÃa, el individuo de aspecto de carretero, el cual, después de escudriñar el terreno, comenzó a descender.