Oliver Twist
Oliver Twist En esos parajes, más allá de Dockhead, en el poblado de Southwark, hállase la llamada Isla de Jacob, circundada por un foso lleno de fango, de unos seis a ocho pies de profundidad por quince o veinte de anchura, en otro tiempo llamado Mill Pond, nombre que en nuestros dÃas ha sido reemplazado por el de Folly Ditch. El foso desemboca en el Támesis y puede llenarse de agua a todas horas abriendo las esclusas de Lead Mills, que fueron las que le dieron el nombre antiguo. Cualquier extraño que en ocasiones semejantes escogiera como observatorio uno de los puentes de madera tendidos por Mill Lane, verÃa que los habitantes de las casas de entrambas orillas bajaban desde las ventanas cubos, pozales y vasijas de toda clase que luego izaban llenas de agua, y si luego, separando la vista de tales operaciones domésticas, la dirigÃa a las casas en sÃ, sorprenderÃa escenas que llevarÃan su sorpresa hasta un punto indecible. Desvencijadas galerÃas de madera comunes a la parte posterior de media docena de casas, provistas de agujeros abundantes para contemplar, sin duda, el mar de cieno que duerme debajo; ventanas rotas, sin cristales, de los cuales sobresalen largas pértigas que servirÃan para tender en ellas ropa blanca si la ropa blanca no fuera allà artÃculo desconocido; habitaciones tan estrechas, tan sucias, tan infectas, que el aire no se atreve a visitarlas por temor a contaminarse, casuchas de madera emplazadas sobre el fango, que amenaza tragarlas, y que más de una se ha tragado ya, paredes ennegrecidas en ruinas… en una palabra: sus espantados ojos encontrarÃan la miseria, la pobreza, con todo su horrible séquito de suciedad, de basura, de hediondez.