Oliver Twist
Oliver Twist Poco después del matrimonio de Rosa, el buen doctor volvió a Chertsey, donde, privado de la compañía de sus buenos amigos, no habría tardado en experimentar honda pesadumbre si esta señora hubiese sido compatible con su temperamento, y se hubiera vuelto gruñón y displicente de haber sabido cómo hacerlo. Por espacio de dos o tres meses se contentó con insinuar que temía que los aires de Chertsey fueran perjudiciales a su salud, y más tarde, convencido de que el pueblo no era ya para él lo que había sido, cedió su clientela a su ayudante, alquiló una casita de campo sita en las afueras de la aldea en que vivían sus antiguos amigos, y recobró la salud y el buen humor como por encanto. Con la impetuosidad que constituía el fondo de su carácter, se dedicó a la agricultura, a la pesca, a la caza, a la carpintería y a mil otros oficios similares, y en todos ellos se hizo famoso y autoridad única en la materia por todo el contorno.
Antes de levantar su casa de Chertsey había cobrado profundo cariño a Grimwig, al que el excéntrico anciano correspondió con todo su corazón. Huelga decir que, mediando tan viva amistad, Grimwig menudeaba sus visitas a la casita de campo del doctor, y mientras aquéllas duraban, Grimwig plantaba, pescaba y se dedicaba a la carpintería con tanto ardor como el buen doctor. Lo que no ha perdido es la afición a llevar a todos la contraria.