Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas La respuesta que llegó al momento (en forma de latidos o palpitaciones sobre su frente) fue: «Ayer».
El que esto escribe, dándose cuenta de que no estaba despierto aún del todo, preguntó: «¿Y qué día fue ayer?».
Respuesta: «El día de Navidad».
El autor, que ya se encontraba algo más despejado, volvió a preguntar: «¿Quién trata de comunicarse conmigo?».
Respuesta: «Clarkins».
Pregunta: «¿El señor o la señora Clarkins?».
Respuesta: «Ambos».
Pregunta: «Por señor, ¿qué entiende? ¿El joven Clarkins o el viejo Clarkins?».
Respuesta: «Ambos».