Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas «Y de nuevo volví a verla, al lado suyo, mientras usted se encontraba ocupado con unos cuadernos, puede que escribiendo, o quizás dibujando. Una vez más la volví a ver, pero en lo que a usted toca, la siguiente vez que le reconocí fue ya en el salón de la posada.
Todo el día siguiente lo dediqué a completar el rostro de la difunta. Después me llevé conmigo el cuadro a Londres para terminarlo.
Me he encontrado con Mr Lute varias veces desde entonces; su salud, pasados los años, se ha restablecido completamente, y su conversación y sus modales son tan joviales como cabe esperarse de alguien que ha pasado por una grave pérdida pero que ha conseguido dejarla atrás.
El cuadro ahora cuelga en su dormitorio, flanqueado por el grabado y los dos bocetos. Bajo él se halla escrito: «C. L., 13 de septiembre».