Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas —Hace un momento se me ha aparecido —repitió el señor James, mirándome directamente a los ojos, para que pudiera comprobar lo tranquilo que estaba— el fantasma de mi hermano John. Me encontraba yo sentado en la cama, incapaz de conciliar el sueño, cuando mi hermano ha entrado en mi habitación vestido todo de blanco y, tras contemplarme fijamente, ha cruzado la habitación hasta el otro extremo, ha revuelto algunos papeles sobre mi escritorio, se ha dado la vuelta y, mirándome todavÃa con intensidad mientras pasaba junto a la cama, ha salido por la puerta. En fin, no estoy loco, de eso puedes estar seguro, y no estoy para nada dispuesto a investir a ese fantasma de una existencia externa fuera de mà mismo. Creo que no se trata más que de una advertencia de que me encuentro enfermo. Me parece que serÃa mejor que llamase al doctor, para que me someta a una sangrÃa.