Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas —Wilhelm —continuó—, a ti no temo decÃrtelo. Tú vienes de un paÃs de gente sensata, donde los sucesos misteriosos son investigados y aclarados, y donde no os contentáis con pesarlos y medirlos, si es que pueden ser pesados y medidos, o en cualquier caso donde esos sucesos no son apartados por completo y para siempre de la discusión pública, como hemos venido haciendo nosotros desde hace tantos años. Lo que tengo que decirte, querido Wilhelm, es que creo que acabo de ver el espectro de mi hermano.
Confieso (dijo el guÃa alemán) que la sangre se me heló en las venas al escuchar aquello.