Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas Preguntó el ángel de su hermana al encargado: «¿Va a venir mi hermano?».
Y éste le respondía: «No, ése no. Pero vendrá otro hermanito».
Mientras el niño contemplaba al ángel de su hermano acurrucado en los brazos de ella, gritaba: «¡Oh, hermanita, estoy aquí! ¡Llévame contigo!».
Y ella se volvía y le sonreía, y la estrella brillaba.
El niño creció hasta convertirse en un apuesto joven. Se hallaba un día ocupado con sus libros cuando un criado llegó y le dijo: «Su madre ha fallecido. Traigo sus bendiciones para su querido hijo».
De nuevo vio la estrella por la noche y a toda aquella compañía. Preguntaba el ángel de su hermana a quien estaba al cargo: «¿Viene mi hermano?».
Y le decían: «No, es tu madre».
Un poderoso grito de alegría atravesó la estrella cuando la madre se reunió con sus dos hijos. Y el muchacho extendía los brazos, llamando: «¡Oh, madre, hermanos, aquí estoy! ¡Llevadme con vosotros!».
Ellos le respondían: «Todavía no», y la estrella brillaba.
El joven se hizo un hombre y su pelo empezó a encanecer. Estaba un día sentado junto al fuego, apesadumbrado y con el rostro surcado por el llanto, cuando la estrella se abrió una vez más.